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Cuando el amor y la tierra se “ajuntan”

la miel más rica del mundo

la miel más rica del mundo

Cuando entramos en ese patio inmenso lleno de plátanos a los lados, lo primero que pensé fue en las ranas.

Pero no, ahí estaba el hombre emperifollado hasta el sombrero, para recibir a unos periodistas intrusos, y algunos no tantos. La mesa de alimentos era apenas un quinto plano, al ver una finca tan grande sembrada hasta de níspero, guayaba, coco, me dije que quería escuchar como lo había logrado. El amor, el sacrificio, la perseverancia hicieron que ORTELIO Y YAMI, de una tierra improductiva sacara sus mejores beneficios.

Obtenían los materiales para trabajar, del basurero; nadie se imaginaba el valor del reciclaje de latas para hacer canteros, de carrocería capaz de convertirse en un azadón, o una yunta de buey. ¡No fue fácil! Estuvieron curando la tierra, desde que el rocío de la mañana los bañara y sin sueldo fijo. Todo por amor, por criar a sus tres hijos de forma honrada.

el amor y el trabajo

el amor y el trabajo

Una vez Ortelio le dijo a su hijastra que si quería comprarse un par de zapatos debía trabajar para conseguirlo, y sin querer, Yirka, como se llamaba la jovencita hoy mujer de 25 años, conoció el valor del trabajo. Le tocó el turno de hablar a su esposa, una mulata curtida por el temple del sol y compartió la historia de la construcción del pozo, a falta de agua para los sembradíos, de la maldita sequía que carcomía todo a su paso y también dio las gracias.

No sé por qué, a esas alturas si, la que nos estaba haciendo el favor era ella, por dejarnos allanar su morada.

Lo que sucedió después, lo he borrado de la memoria, ya saben, por mi extraña aversión a los dulces incluidos los servidos en la mesa como los coquitos, el dulce hecho de yuca, boniato, y que no es mi buñuelo ni casabe. Bravo, por el panal de abejas que Ortelio extendió dos veces por la mesa, y que según él eran ricos con queso. No dejo de pensar en esas pobres abejas, que construyen la miel para que otras se las coman.

Afortunamente, Ortelio, Yami, Yirka y todos sus trabajadores gozan de la tierra que ellos mismos cultivaron en la cooperativa Primero de Enero. Un nombre no hace diferencia, lo que importa es hacerla producir.

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La bailadora

Ella bailaba sin mirar a los demás .Y era feliz,porque no le importaba si el ritmo era una conga o un son . En su delirio de dulzura hacía piruetas en el aire , y hasta un jeté de ballet.
Llegué a pensar que era extranjera : una muy particular , despojada de complejos y que no escondía sus pies para bailar bajo a mesa ; como los otros.
Viendola bailar, a la redonda , sonreí porque no eramos los únicos en pasar un rato agradable.
Al rato se fue, sin pedir aplausos al público, ni decir adiós .
Entonces le pregunté con los ojos si mañana volvería.
Ella, con sus rizos alborotados, me dedicó una mirada.
A eso se le llama ganas de vivir.

En tierras del tinajón

Tesoros con historiaAhora guardo mis tesoros; los que me dejaron las tierras camagüeyanas. Primero, la amistad plagada de nubes, raíces, mariposas, deportes, reflexiones a las 4 y 20.

Luego me quedan los recuerdos del panal de abejas, del níspero, la risa de los juegos donde el asesino y el policía no dan pie con bola en las decisiones, y por ello hubo muchos inocentes muertos en combate.

Después de 10 horas y un frío que hacía temblar la voz, nos recibieron el turquinauta y la mariposa. Creo que los matanceros tienen su despiste de nacimiento, tuvimos que caminar dos cuadras más y yo rezando para que la mochila no cayera en desgracia: más arruinada no podía estar. Escaleras arriba, nos quedamos en el quinto piso, con agua caliente, ventilador y sin televisor: ninguna de las tres cosas las esperaba.

Se suponía que este viaje era para respirar otros aires y a la vez reflexionar. Ideas para valorar el estado de la blogosfera en Cuba, en intentar sumar más personas al grupo, en saber no pasar del idealismo, ni el oficialismo.

En algo si estábamos seguros, cada uno tenía una bitácora para utilizarla a su antojo y que solo el amor haría florecerla de pensamiento. Ahora las palabras salen de mi arruinada mochila y observo mis otros tesoros y las historias por contar; esas que este encuentro entre amigos; nos dejó un halito de esperanza.

El enigma de la muerte de Ignacio Agramonte, las ganas de progresar a pesar de los pocos recursos de Ortelio el campesino o del basurero del Lago de los sueños, los caracoles de los Balllenatos de la bahía de bolsa de Nuevitas, la natura de Santa Lucía, el diente de cocodrilo del centro de conservación del Cocodrilus Acutus, y la piedra de carbono, tan negra que guarda la noche, del rio Máximo.

Camagüey fue algo más que tomar agua de tinajón.

Pensamientos, Ciénaga, blogofera

cienaga190Chelita pensaba que se hundiría en los pantanos y su cara de niña asombrada me espetaba: ¡¡!!Sal de ahí muchacha!!!!Tú te imaginas que te trague la tierra, después como vas a salir.

Mientras Nardy cavilaba con qué bebida lo sorprendería en la playa. ¡!!!Sidra, caballero tres hurras para Betsy!!!

Quizás Mary pensara en cómo hacer para que todos especularan que el café tan rico que nos tomábamos era de ella, como también Karina y Liudmi  querían compartir el pensamiento de estar en casa cuando probaran el casabe.

Joy, entre debates de policías, ladrones, y asesinos encontró una manera para confundir a la gente y matarlos silenciosamente. Algo parecido le pasó a Raúl, aunque no fuera “nada personal “siempre se equivocaba con la identidad del pillo. Albita, por ese lado poseía un don, que no todos pensaran qué tenía.

Con la cámara en mano, Claudio nos hacía close up de los pies para que todos identificaran a que “tipo” pertenecían.

Mientras, Ist se debatía con la pregunta: “Por qué me matan siempre a mí”… todavía se lo está preguntando.

Mariposita, Nube y Ala y Raíz buscaban la forma de perfumar el ambiente ya fuera con “las luces sobre mí, o con un baño de playa nocturno.

Nada; como dice mi abuela: Cada cual con su pensamiento.

El post de Luidmila y Patricia

Ya sé lo que dirán: Tamaña infamia que hayas unido al ángel con el demonio.

Por suerte, la justicia nos separó de Patricia, cuando la picó una abeja al regresar del charco burbujeante de las clarias.

Entonces, solo quedó el ángel de Liudmila con nosotros en el camino de regreso. No se puede negar que Patricia nos hizo el “favor” de alertarnos sobre mosquitos, jejenes y otros bichos fantasmas que existían en la salina; que trató de saciarnos la sed de ver la ” ciénaga real “ con brujería y piso de tierra incluida, como también nos puso en contacto en vivo con un carbonero, pero lo de la charca infame  colmó la paciencia.

Eso nos pasa por hacernos guiar por mentes mono neuronales (afloja el término) . Anyway, Camilo estaba destinado a cederle su chancleta como todo buen samaritano, caballero,  a la dama en stress por la rotura de sus chanclas, como también Susanita, Rodo y Claudio entrarían en el estanque burbujeante y Joy descubriera que los refrescos sabor a gloria y a ave estaban vencidos.

Por otro lado, el ángel de esta historia, la Liudmila estaba compartiendo su soledad con el grupo, y se animaba a acompañarnos en el camino, para brindar un descanso merecido a los pies y la sombra con su paraguas, a pesar del viento.

Le debemos las gracias a las dos, no  solo esta bloguera sino los 31 del cenagazo; por hacer llover historias interminables.

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