Un hogar para los que aman cuba

el camino de las naranjasEl olor a tierra húmeda, el frescor de las cañas de azucar, la hierba que crece alta esperando a ser podada.
El camino que nos separa del mar es aún más lejos cuando se encuentra la carretera infinita entre los dos. Los naranjales descansan tristes casi del tamaño de un bonsai, para que otro año, los niños puedan cortarla a su antojo en ” gollejos” o la mitad , en términos mal dichos. La plaga que afecta el camino de las naranjas llevará tiempo para encontrar su cura.
Por eso una naranja, es como una joya valiosa, con guardianes con escopetas y minas; si te descuidas.

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