Un hogar para los que aman cuba

Empachao

En la casa se oian rezos a voces , sin embargo en tono rumiante.
Él se daba cuenta que su abuela estaba trabajando en el empache de algún vecinito, o de extraño de otra comarca , porque, a fin de cuentas ,ya nadie poseía esas artes de curar las indigestas.
Estar empachao, era la cosa más normal del mundo para los infantes; se trata de la supercomelata de algún dulce, almendra, o comida preferida.
Aunque a veces, el fenónemo permanece adormecido a los años de la madurez, en alguna pantorrilla encucada, en el abdomen flácido de las mujeres, en la pantalla imborrable de un huevito creciendo dentro de ellas.
A los hombres con mal humor, se les suele asociar esta palabra como si de cuajo le vinieran los dolores en las tripas contipadas; hay que justificar de alguna manera; la severidad del carácter.
Mientras él piensa , Fita su abuela; pasaba sus manos ondeadas como las olas, y clavaba las uñas para encontrar donde estaba el dichoso nudo en el estómago.
!Ay, ay, ay! ¿Dónde estará? Se pregunta el paciente, cubierto con agua salada de sus poros.
La abuela dice una vez, dos veces, y tres veces el Ave María; y culmina su obra sobando de las grasas, el nudo del empacho.
Al nieto , que la observa, se le quitan las ganas de permanecer mirando, pues lo que sale para cierto lugar de la casa, traspasa los límites de la velocidad de la luz.

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