Un hogar para los que aman cuba

Todo por Carlitos

sombraEsas paredes, con el olor a la humedad de los huesos corrompidos, tienen ahora un color distinto, como si del cielo hubieran bajado los ángeles.
El día que se fue Carlitos, para no regresar, una sensación de grandeza les carcomía las piedras de las manos.
Su madre se quedó sin ese nido completo que la llenaba de orgullo, su padre no pudo llorar, eso no es cosa de “hombres”, sin embargo, sus pasos, su mirada expulsan lo contrario.
La abuela no tiene quien la presione para que en las en punto, el almuerzo esté hecho, porque a Carlitos había que servirle todo a su hora y caliente.
A todos; les queda demasiado grande la ausencia.

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