Un hogar para los que aman cuba

El buchito

Llegaban sin avisar, interrumpiendo la clase. – “Permiso maestra , vamos a darle a los niños el buchito.”Decía la mujer de traje extraño. Entonces los alumnos todos nerviosos se rifaban la posibilidad de ser el último para tomarlo.
El buchito no era más que agua salada con sabor a metal arruinado, pero era solo por tres segundos, en lo que menos te imaginabas, ya la mujer te decía :”Escúpelo, no te lo tragues “.
Y aquella orden pasaba desapercibida.

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