Un hogar para los que aman cuba

2181364-cuadro-negro-y-blanco-de-una-muchacha-en-vieja-ciudadNo llegó a reconocer la melodía.

No sabía que el ritmo, la letra, el compás eran dedicados a ella.

Sabía el autor que no conociera su significado: demasiada tristeza de espíritu para sus oídos.

Aun así, y aunque la respiración fallará, y los acordes torpes sonaran, él no se detuvo para cantar.

Rara vez, ella volvió la cabeza.

Él extrañó mirarla por unos minutos, con esa tez, cubierta de nubes.

La ciudad ; ajena a todo bullicio,  se llevaba la voz de sus suspiros.

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