Un hogar para los que aman cuba

Sombri y los truenos

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!Lachyyyyyy  corre que Sombra se fue! Le grita la abuela a mi hermano. Se arma el de aquí para allá y de allá para acá para  interpelar  a la perra que se escapó de su patio.  Cuando truena ,Sombra no se llama Sombra , ni Sombri, ni Sombrilla. Al primer ruido, brinca las sillas, muros y hasta rejas. Entonces, todos nos preguntamos: ¿Cómo es que le gusta tanto el cuarto de mis padres, y Cómo la sacaremos?

Mi padre le pelea a mi hermano, mi abuela a mi padre y la cadena de discusiones sigue por saber cómo se escapó la muy condená , pero nadie se atreve a  sacar a Sombri de su escondite.

Hasta que aparece un pedazo de pan salvador  que la hace levantarse y perseguirlo como si fuera el mejor hueso del mundo.

Sombra es mucha Sombra, no solo cuando truena.

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Comentarios en: "Sombri y los truenos" (3)

  1. Como la mayoría de los niños nacidos en el los últimos dos siglos, crecí con los cuentos de Andersen. Tenía casi cuatro años, cuando mi padre fue a comprar cigarrillos y nunca volvió. Al encontrarse sola con tres hijos y sin recursos, mi madre regresó a vivir bajo el techo de su padre. En esa casa grande y sombría, mi madre, mis hermanos, y yo compartíamos la misma habitación. Eran los años cuarenta, cuando en Chile no había televisión. La imaginación, el miedo, los ruidos tenebrosos de ratones y fantasmas, hacían muy largas nuestras noches.

  2. Como la mayoría de los niños nacidos en el los últimos dos siglos, crecí con los cuentos de Andersen. Tenía casi cuatro años, cuando mi padre fue a comprar cigarrillos y nunca volvió. Al encontrarse sola con tres hijos y sin recursos, mi madre regresó a vivir bajo el techo de su padre. En esa casa grande y sombría, mi madre, mis hermanos, y yo compartíamos la misma habitación. Eran los años cuarenta, cuando en Chile no había televisión. La imaginación, el miedo, los ruidos tenebrosos de ratones y fantasmas, hacían muy largas nuestras noches.

  3. […] principio, Sombra no se levantaba ni para saludarnos, y se quedaba expectante de lo que nuestras hacían. De vez en […]

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