Un hogar para los que aman cuba

¿QUÉ ES lo primero que le viene a la mente cuando escucha la palabra Varadero? Quizás su referente más cercano los lleve a imágenes con sol radiante, aguas bendecidas por finas arenas blancas, poco profundas, que la hacen obtener el calificativo de la playa azul.

La península, llamada así por sus facilidades para dejar frenados a las embarcaciones  que descansaban a sus costas, posee una fama de lugar de esparcimiento, pero una poco conocida historia, de la cual solo han sobrevivido unas cuantas edificaciones de madera, un fortín español, una plaza a medio terminar y varios monumentos que indican las fechas, los lugares, y los hechos acaecidos en la época de la colonia.

Uno de ellos, sorprende por su curiosa ubicación, en la calle 46, y avenida playa. Si vas por esa zona, y caminas unos pasos encontrarás un promontorio de piedra en cuya inscripción aparecen los datos de una de las expediciones que desembarcaron en el balneario, para apoyar la lucha en el Occidente del país, ávido de acciones de desgaste de la riquezas económicas que poseían los españoles en el territorio.

La provincia yumurina, según la opinión de Faustino Gómez Brunet, especialista del Museo Palacio de Junco en el período 1868-1898, ostentaba la categoría de la capital del azúcar, con lo cual una acción armada estable contribuiría a eliminar las riquezas de España, que vivía como un parásito de sus colonias americanas.

Se hacía necesario, entonces, el arribo de recursos es por el Occidente, por lugares estratégicos que tuvieran manglares  altos, aguas tranquilas y poca presencia española: Varadero cumplía estos requisitos.

“Llama la atención que en la Guerra de los Diez Años no ocurrieran estos sucesos, mientras que durante la Tregua Fecunda solo cinco expediciones llegaron, y de ellas, dos por la playa citada, equivalente al 40 por ciento de las llegadas al país en ese período”, según el especialista Gómez Brunet.

El 3 de abril de 1884 desembarcaron por la punta de San Bernandino, la expedición del brigadier Carlos Agüero, al frente de 46 revolucionarios. El 18 de marzo de 1896 desembarca el Three Friend dirigida por el santiaguero Enrique Collazo compuesta por 57 hombres con cargamento de 590 rifles, 4 mil efectivos, 2 mil tiros, 2 mil libras de explosivos, machetes, medicinas y ropas. Mientras que en la Guerra Necesaria, llegaron 18 y se concretaron dos en esa playa.

El 21 de junio de 1896 fue el último arribo de una expedición, cuando El vapor Comodoro desembarcó por playa Camacho, entre las actuales calles 46 y 47, dirigida por el coronel Ricardo Trujillo. El cargamento fue salvado por el general Oscar Maria de Rojas y Clemente Dantín, quienes entronizaron un combate con los españoles por más de cuatro horas y media. Según el libro Matanzas, suma y reflejo de una historia, esta expedición trasladaba a 18 hombres que salieron de Charlestón con explosivos, y fueron los recursos que mal utiliza el General Lacret en el combate de Hato de Jicarita pues Maceo había dado la orden de salvaguardar este pertrecho.

Y así la playa azul entró en un lugar privilegiado en al historia de las guerras de independencia. A partir de ahora cuando se hable del balneario no solo piense en sol, playa, y arena finas sino en la historia oculta, o más bien poco desvelada, de este paraíso matancero y cubano. Descúbralo.

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