Un hogar para los que aman cuba

Más que una pasión II

¿Qué tu sabes de pelota? Me preguntan mis compañeros de estudio. Y no puedo evitar pensar en la respuesta como si Shakespeare me susurrara: “Sabes o no sabes “.Aquí hasta los niños recién nacidos  saben de béisbol, no es por gusto el deporte nacional.

Mi afición a ese deporte viene de esa etapa de la niñez, amen de darle o no a un equipo o de gustarme tal o mas cual pelotero. Mi afición va más allá.  Ver un juego significa una guerra de nervios para el que está al lado mío. Mientras más me dicen “cállate y no grites “, más lo hago.

En el estado inicial me siento y paro con frecuencia de mi asiento, sobretodo cuando veo que el pitcher tiene tendencia a dar bolas, y si da muchos strikes digo: “Al paso que va, se le cae el brazo en el quinto inning,” y cosas así. En el último juego de la serie de Guantánamo – Granma cuando repitieron al pitcher Dalier Hinojosa, sabía de antemano que los del guaso no iban a ganar…  y no soy una pitonisa…

Después, cuando el juego camina y veo que no hay carreras, le grito al bateador para que reaccione, aunque sé que no me oirá, pues está el vidrio del televisor por el medio, y si estoy en el estadio, el banco no se libra de los golpes de mi cuerpo en señal de enojo.

Una vez se me ocurrió ir a un juego de final de Santiago Industriales, estadio repleto hasta en los pasillos, aclaro estadio LATINOAMERICANO, cuartel general de los Industriales, el equipo más odiado y amado de la pelota cubana, pues tiene el record de más Series Nacionales ganadas, pero… que es el único equipo que posee una cantera de peloteros que se llama Metropolitanos. Resultado: este último equipo después de desarrollar sus peloteros, los mandan para Industriales y ellos se quedan con los peloteros sin rendimiento y ocupan los últimos lugares.

Bueno, entonces se podrán imaginar a esta cubana entre tantos cristianos apoyando a su equipo azul, mientras yo les deseaba lo peor para su equipo. Esa noche la pasé entre halones de pelo y gritos de “Palestina vete a comer boniato”. Pero no me quedé callada, para beneplácito de los que apoyaban a los santiagueros, todo el juego la pasé bailando, y gritándole a los jugadores del equipo contrario  cuando hacían una mala jugada, o al pitcher santiaguero que se descontrolaba y mis amigas trataban de controlarme pero no podían.

El consuelo de los Industrialistas fue que aunque hayan perdido, disfrutaron del súper clásico de la pelota cubana que es siempre un motivo de algarabía y aspaviento. No se trata de un juego, sino de la moral de una ciudad o provincia  que apuesta porque su escuadra gane a todos a batazo limpio.

Los invito a ver un juego de pelota conmigo. ¿Se animan?

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Comentarios en: "Más que una pasión II" (2)

  1. yUNIESKY dijo:

    Me animaría a ir contigo aunque tres palcos más arriba, jajajajaja

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